La afirmación «El lenguaje es un sistema de codificación» suena casi banal, pero esconde posibilidades casi infinitas de significado y comprensión. Algunas personas tienen acceso a este sistema, pero rara vez en toda su diversidad; por lo general, ciertas áreas permanecen solo parcialmente accesibles.
Cualquiera que se relacione con el lenguaje, o incluso con los idiomas, sabe que existen palabras inofensivas, aparentemente insignificantes, que carecen de significado. Sin embargo, también existen palabras increíblemente poderosas, capaces de evocar el cosmos de todo un sistema en la conciencia de quien las escucha, lee o piensa.
Posibilidades Expresivas de la Descripción
Pero ¿cómo podemos empezar a comprender y utilizar este todo, que consta de infinitas partes? Cuando nos faltan palabras contundentes, debemos empezar a describir detalladamente lo que tenemos en la mente utilizando los medios disponibles. ¿Quién no ha experimentado querer comunicar algo y, a falta de las palabras adecuadas, recurrir a la descripción? No es fácil hacerse entender, y cuantas más descripciones se utilizan, más engorroso y difícil se vuelve comprender para el oyente o el lector.
Puntos en Común y Comunicación
Además, es necesario explicar las palabras que conocemos, pero que el receptor podría no entender; de lo contrario, la comunicación y el intercambio no pueden prosperar. Todos experimentamos esta dificultad una y otra vez, incluso quienes están muy familiarizados con el sistema lingüístico y sus códigos. Porque se trata de encontrar puntos en común.
La Voluntad de Comprender
Hay que comprender que vivimos en una confusión babilónica de palabras e idiomas, donde los diferentes niveles de educación, los diversos intereses y especializaciones, así como las socializaciones incompatibles, hacen casi imposible la comunicación más allá de lo trivial. Cada palabra puede evocar multitud de asociaciones que van mucho más allá de la palabra misma. Por lo tanto, ambas partes —tanto el hablante o escritor como el oyente— deben querer comprenderse mutuamente; de lo contrario, toda comunicación está condenada al fracaso.
Ejemplo: Coche
Un coche es, por supuesto, un medio de transporte, pero más allá de su desarrollo tecnológico y su importancia para la movilidad, también abarca una amplia gama de aspectos sociales, como el estatus o consideraciones filosóficas, como la libertad, por nombrar solo algunos. Sin duda, también hay quienes piensan inmediatamente en el medio ambiente y el cambio climático, o en los mercados navideños de Alemania. Lo que uno asocia con un coche y cómo entiende la palabra „coche“ en su vida personal depende de innumerables factores que la otra persona rara vez comprende o conoce por completo.
Activar el Sistema y Codificaciones
Las habilidades lingüísticas individuales varían, pero todos pueden mejorar. Esto incluye la lectura regular y la interacción verbal. Cuanto más diverso sea el input, más amplio será el espectro de codificaciones. Cambiar de idioma también es beneficioso para ampliar las habilidades y aumentar la flexibilidad.
Lengua Materna o Lengua Extranjera
No importa si la comunicación se da entre hablantes nativos o de diferentes lenguas, la situación de partida es idéntica: sin la voluntad de entenderse, no será posible y esto requiere buena voluntad por parte de ambos.
